Antonio Machado llegó a Segovia para ocupar la cátedra de
francés en el Instituto General y Técnico el 25 de
noviembre del año 1919 y pronto supo enlazar con el sector más
dinámico y comprometido de la intelectualidad local, al que se
unió para fundar la Universidad Popular Segoviana, una
experiencia educativa pionera en España, en la que impartió
clases de francés y lecturas literarias y de la que fue
nombrado director honorario en 1927.
Aquel fue uno de los muchos
reconocimientos que Segovia ha venido dedicando al poeta desde
entonces y que constituyen una larga serie que no ha concluido ya que
la devoción que muchos segovianos profesaron, y profesan, a
don Antonio es muy fuerte y los lazos con los que Segovia ha sabido
unirse al poeta, tan profundos como las raíces de los olmos
centenarios que tan bien supo él cantar.
Aquí no hallarás una gran mansión ni deslumbrantes obras de
arte sino un espacio en el que podrás sentir más que contemplar; la
pobre casa en la que habitó un poeta que esperaba morir “ligero de
equipaje". Si buscas o esperas encontrar otra cosa, no sigas
adelante, pero traspasa, sí, su umbral si eres capaz de soñar evocando
presencias ha mucho tiempo perdidas o de emocionarte con el recuerdo de
unos versos.
Antonio Machado llegó a Segovia el 25 de noviembre de 1919 para
ocupar la Cátedra de Francés del Instituto de la ciudad y a los pocos
días vino a vivir a esta casa de la Calle de los Desamparados, donde
había una modesta pensión de la que cuidaba su propietaria, Luisa
Torrego, y en la que permaneció hasta 1932, año en el que se trasladó
a Madrid.
En Segovia encontró hombres de letras -Julián María Otero,
José Tudela...-, con los que fundó la Universidad Popular Segoviana y
departió en animadas tertulias; artistas -Cristóbal Ruiz, Emiliano
Barral...-, que inmortalizaron su efigie; y amigos -Mariano Quintanilla,
Mariano Grau...-, que, muchos años después, entendieron que el mejor
modo de guardar la memoria de su presencia en la ciudad era salvar la
casa en la que vivió.
Una visita que, a comienzos de 1949, hicieron a Segovia varios
intelectuales y poetas que preparaban un número monográfico sobre don
Antonio para la revista Cuadernos Hispanoamericanos, sirvió de
estímulo a la hoy Real Academia de Historia y Arte de San Quirce,
heredera de la Universidad Popular, para plantearse la protección de un
espacio tan evocador. Se comenzó arrendando la habitación que ocupara
el poeta, no había medios para nada más, pero fue una acción fecunda
por cuanto condujo, en etapas sucesivas, a la adquisición de toda la
vivienda.
La casa, irregular y pobre, como tantas de aquella época,
conserva intocados los espacios que conoció don Antonio: los patios con
parras y perales, los muros desnudos, la modesta cocina de hierro, el
largo y bajo pasillo, el comedor común y su habitación, con los
sencillos muebles que tenía, incluyendo una estufa de petróleo que
compró para combatir los rigores de los crudos inviernos segovianos.
Las piezas que componen los fondos de este sencillo museo nos
devuelven la imagen del poeta y algunos recuerdos de su paso por esta
ciudad.
En el patio, entre aligustres y rosales, hay un busto en piedra,
copia hecha por Pedro Barral del original que su hermano, Emiliano
Barral, hiciera en 1920, y en una pared lateral, semicubierto por la
hiedra, un panel de cerámica vidriada, obra de Julián López Parras,
que nos recuerda los años, 1919-1932, que el poeta permaneció en esta
casa.
En el interior hay más retratos de Antonio Machado. El primero,
obra también de Pedro Barral, está en la sencilla placa de yeso que
anuncia la entrada a la Casa Museo; otro es un dibujo hecho el año 1923
por un entonces joven Rafael Peñuelas, a cuya casa acudía el retratado
para entrevistarse discretamente con Guiomar; hay una litografía de
Picasso, estampada con motivo del homenaje tributado a don Antonio por
los artistas españoles en 1955; un dibujo al carbón realizado en 1959
por Alvaro Delgado, presente en la primera -y semiclandestina-
concentración que tuvo lugar ante la Casa Museo al cumplirse los 20
años de la muerte de Machado; un óleo realizado por el artista
segoviano Jesús Unturbe; un bajo relieve en bronce, modelado por Jane
H. en 1992, inspirándose en la imagen del poeta captada por la cámara
de Alfonso en el Café de las Salesas; varias fotografías realizadas en
1923 y en las que el poeta aparece con el claustro de profesores del
Instituto de Segovia y con alumnos del mismo centro...
Hay también reproducciones fotográficas del poema dedicado por
Antonio Machado al escultor Emiliano Barral y de una postal que Azorín
dirigiera al poeta, hablando del escultor; pinturas de artistas locales,
contemporáneos de don Antonio, y de otros más actuales, que acuden con
su caballete a la Casa Museo en busca de inspiración y de motivos...
Y, ya que es la casa en la que vivió un poeta, los libros a los
que llevó sus palabras y, con ellas, sus sentimientos.
Juan Manuel Santamaría
La
Casa Museo Antonio Machado tiene es sus instalaciones una librería
donde se pueden adquirir las publicaciones de la Real Academia de
Historia y Arte de San Quirce, y también consultar una amplia
biblioteca machadiana que cuenta con más de 800 títulos.